Roto el encanto de la paz
vino la locura primero ;
pero luego la guerra tenaz,
que te llevó en su pico de acero.
Supiste, entonces, lo que nunca
hubieras visto ni soňado :
que si la guerra todo lo trunca
nos revela el solar amado.
Antes estabas como en Babia,
creyéndote ciudadano del mundo ;
mas ahora aprendes, con rabia,
a querer lo tuyo profundo :
lo que te rodea y te sostiene,
lo que te alegra y te mantiene,
lo que te impulsa y te previene,
lo que te capta o te retiene.
Somos de esto y nada más.
Y esto, de que somos cautivos,
es lo mejor, y es, además
nuestro destino.
José MORENO VILLA (1887-1955)